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Nuevo libro examina sacrificio de mexicas

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sacrificioEn un nuevo libro de un arqueólogo mexicano se ofrecen más detalles sobre la práctica del sacrificio humano durante épocas anteriores en México.

Ximena Chávez Balderas se adentra en el tema del sacrificio entre los mexicas, habitantes originarios de lo que luego sería la Ciudad de México, en un libro cuya premisa es que el sacrificio humano fue un hecho irrefutable de su cultura.

Lo que Chávez hace de manera diferente en su examen es centrarse en los datos duros obtenidos después de décadas de estudios arqueológicos y describir en detalle los números, el significado y las técnicas empleadas.

“En esencia, y como indica su etimología, el acto de sacrificio significa hacer algo sagrado, convertir a un humano o un animal en un medio de comunicación con lo sagrado, a través de su destrucción”, explica Chávez en una nota al margen.

Sacrificio humano y tratamientos postsacrificiales en el Templo Mayor de Tenochtitlán es el resultado de un análisis de 101 individuos decapitados, incluidos dos niños, cuyos restos fueron recuperados de 26 lugares diferentes en el Templo Mayor, la Gran Pirámide de la capital Mexica de Tenochtitlán.

Los restos datan del siglo XV y principios del XVI.

Los cadáveres terminaron en distintos puntos de la ciudad mientras las cabezas se guardaban en un lugar sagrado de Tenochtitlán.

Los restos decapitados son pocos, prosiguió el especialista, porque el Gran Templo no fue concebido como un cementerio para todas las víctimas. Solo algunas de las cabezas fueron llevadas allí para ceremonias específicas, como la consagración de su dedicación o después de que se completó una nueva parte del edificio.

Otra categoría de restos humanos decapitados recuperados es la de los cráneos destinados al tzompantli, un estante de madera o empalizada donde se exhibían los cráneos de las víctimas de la guerra y los sacrificios.

Estos se pueden reconocer por la fractura lateral de los cráneos, que se realizó con una técnica especial. Antes de ser exhibidos, los cráneos fueron desollados y decorados a semejanza de varias deidades mexica.

La gran mayoría, el 90%, de los cráneos estudiados por Chávez corresponden a individuos en su mejor momento, entre 15 y 40 años, la mayoría en el rango de 20 a 30 años.

En cuanto al género de las víctimas del sacrificio, "la mayoría eran hombres, pero también encontramos mujeres y muchos niños". Chávez comentó que estos últimos se encontraron principalmente en el costado del Gran Templo dedicado a Tláloc, la deidad mexica del agua y la fertilidad.

Fuente: Mexico News Daily

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